Si el informe sitúa el origen donde la carbonización es más profunda, la intensidad del daño no determina por sí sola dónde comenzó el fuego. Puede haber una ventana próxima y desconocerse la duración de exposición de cada estructura. Debe explicarse el conjunto de huellas, no una zona seleccionada.
Si el informe suma superficies por habitaciones y por zonas individuales, una pared puede entrar dos veces en el total o bajo distintos tipos de daño. Los registros pueden haberse elaborado en momentos distintos, por lo que su contenido debe vincularse con las condiciones, fechas y el objeto concretos del examen.
Si un dictamen utiliza fotografías posteriores a la limpieza, la posición de objetos y las superficies expuestas pueden reflejar el desmontaje y no el escenario original. Los registros pueden haberse elaborado en momentos distintos, por lo que su contenido debe vincularse con las condiciones, fechas y el objeto concretos del examen.
Si un análisis identifica el primer mensaje de la central como el momento de ignición, puede requerirse aclarar la cronología. El humo aparece antes en vídeo, pero los relojes podrían diferir. La exportación reúne alarmas, fallos y confirmaciones del operador sin explicar el significado de cada evento.
El plano y las fotografías del incendio identifican salas distintas
Si el acta de inspección y un plano posterior denominan de forma diferente las salas, pueden atribuirse fotos a otra zona. Supongamos que se discute el área de inicio y algunas imágenes se tomaron después de mover objetos dañados.
La hipótesis eléctrica del incendio se apoya en un solo conductor fundido
Si un dictamen presenta un conductor fundido como prueba suficiente de la causa del incendio, conviene examinar su razonamiento. El daño de un elemento y el inicio de la combustión son circunstancias distintas cuya relación debe investigarse. Importan el lugar, el circuito, otros daños y la secuencia del suceso.